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lunes, junio 29, 2009

A propósito de Honduras

La atención de América está hoy sobre Honduras. La última semana ha visto a las fuerzas militares de ese país arrestar a su presidente, Manuel Zelaya, y expulsarle a Costa Rica. También hemos visto al Congreso hondureño destituir a Zelaya y nombrar a un nuevo presidente, en la figura del legislador Roberto Micheletti. A su vez, el poder judicial de esa nación ha dado una aparente "bendición" a la acción militar, declarando que los soldados procuraban la defensa de la Constitución, puesta en jaque ante las propuestas del presidente depuesto. Tras todo esto, hemos observado el absoluto repudio que la comunidad internacional ha dado a lo que prestamente han denominado un golpe de estado. Así, cuerpos como la OEA y la Unión Europea han realizado enfáticas condenas a lo ocurrido; las Naciones Unidas, Washington y algunos otros actores de peso han -aunque de manera menos vehemente- hecho lo propio. Por su parte, nada sorprende que el ALBA y sus países miembros, en especial Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia, se hayan mostrado solidarios con Zelaya y que exhiban hoy una actitud que bordea en lo bélico con respecto al nuevo gobierno.

Ahora bien, ¿qué lectura darle a los acontecimientos?

Al aportar mi granito de arena, quisiera dividir el argumento en dos partes: una parte si se quiere más teórica, y otra más política en el sentido de realpolitik. Comencemos por la primera...

La democracia descansa, entre otros preceptos, en la idea básica de separación de los poderes. De modo que -en el modelo clásico- el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial conforman los tres el gobierno de un país dado. Los tres ejercen funciones igualmente importantes para el gobierno del Estado y los tres mantienen -a través de la autonomía que cada uno debe mantener con respecto a los demás- el equilibrio de fuerzas que permite una gobernación más plural y democrática de las sociedades.

Los poderes públicos en Honduras protagonizaban desde hace meses una intensa pugna que tenía al país sumido en una crisis institucional. En el centro de esa pugna se hallaba una propuesta polémica del presidente Zelaya que buscaba realizar una consulta que permitiese introducir cambios en la Constitución hondureña, con la finalidad de permitirle una vía para permanecer en el poder más allá del término de su actual período. El Legislativo y el Judicial se enfrentaron duramente a esa propuesta y la calificaron de ilegal, proponiendo que la consulta se realizase en noviembre junto a la elección presidencial correspondiente. Pero el detonante -como suele suceder en América Laitna- vino camuflado. El presidente Zelaya destituyó de su cargo al Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de su país ante la negativa de éste a seguir órdenes que los dos poderes restantes habían tachado de ilegales. El presidente se hallaba en abierto desafío de los poderes que le hacen contrapeso en el gobierno del Estado, y continuó esa postura al negarse a restituir al General Romeo Vásquez, tal y como lo establecía un mandato del Tribunal Supremo. En la medida que se acercaba la fecha de una consulta que era rechazada por el Congreso, el Tribunal y la autoridad electoral, el ambiente se crispaba más y más. En los días previos a lo que sería su destitución forzada del poder, incluso las fuerzas político-partidistas que apoyaban a Zelaya le habían retirado su apoyo, citando los rasgos autoritarios que mostraba el presidente en su terca faena. Finalmente, el día de la fulana consulta, sucedió lo que todos conocemos y el gobierno de Zelaya fue depuesto por la fuerza militar...

Los acontecimientos, más allá del relato, traen a colación algunas cuestiones críticas. En primer lugar, el retrato de una Honduras institucional, presta a la defensa del estado de derecho y, como entonó una legisladora liberal (antes afecta a Zelaya) en la sesión que le destituyó del poder formalmente, a la idea de que "nadie puede estar por encima de la ley, ni siquiera un presidente". En segundo lugar, lo arraigado del presidencialismo como sistema en nuestros países. ¿Existiría el mismo repudio internacional y la misma alharaca si el Ejecutivo y el Judicial hubieran clausurado el Congreso de la República, electo mediante el voto popular? Pero todo esto suena muy inocente y muy Bambi....

La realidad es que la intervención militar introdujo una mancha de descrédito a lo que aparenta ser un reclamo legítimo de dos ramas también legítimas del gobierno hondureño. La sombra del pretorianismo latinoamericano y del fatídico argumento de la tutela militar ha empañado, y en cierta medida deslegitimado, los argumentos de quienes, basados en la autonomía de los poderes públicos, empeñaban una defensa de la institucionalidad democrática, haciéndoles quedar ante el mundo como todo lo contrario, como verdugos de la voluntad popular y usurpadores del gobierno legítimamente constituido.

Puede observarse, entonces, la complejidad del asunto. Una complejidad que merece, en cuanto al análisis, ir mucho más allá de lo periodístico y de lo que el calor del debate trae "en directo". Algunos hablan de dos golpes y, aunque deliberadamente exacerbado, no deja de tener cierta lógica: un primer golpe de Zelaya, queriendo pasar por encima al Poder Judicial y al Poder Legislativo, seguido de un segundo golpe militar, que resultó en la destitución del presidente elegido por el voto popular.

Arriba hablábamos de dos argumentos. El segundo, el basado en cuestiones menos teóricas y más pragmáticas, es el que sigue. Detrás de los sucesos de los últimos días en Honduras se puede ver una determinación muy firme por parte de algunos países de no permitir la replicación del experimento chavista en sus sociedades. Y por "experimento chavista" no me refiero al aspecto ideológico sino al procedimental: la extirpación del estado de derecho y de la autonomía de los poderes públicos y el control entero del aparato gubernamental en las manos del Ejecutivo, y más específicamente, del Presidente. Hace diez años una Venezuela esperanzada y sumisa entregó la Corte Suprema de Justicia al chavismo, permitió la disolución del Congreso Nacional y se enfiló por el despeñadero que llegó a representar el proyecto personalista y militarista del Teniente Coronel Chávez. Hoy, vista en el espejo de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, Honduras no estuvo dispuesta a probar una suerte similar.

De por qué el fin no justifica los hechos

Si bien considero que esto es así, la bota militar no ha hecho sino enlodar lo que a leguas parece un reclamo legítimo de los sectores democráticos hondureños. ¿Qué haber hecho distinto? Ver por el retrovisor redunda siempre en una simplificación grotesca de los hechos, pero da la impresión de que la acción apropiada hubiera sido -como a todas luces aparentaba iba a ser en cuestión de días- la destitución de Zelaya por el Congreso Nacional, amén de sus violaciones a la Constitución y su incapacidad (o falta de voluntad) para gobernar democráticamente. Esa hubiera sido una salida institucional, democrática, pacífica y, sobre todo, civil a la crisis de poderes, y habría colocado cualquier acción posterior de las fuerzas militares en un marco legal de respaldo a una medida tomada legítimamente por los poderes del Estado.

En cierre..., el de Honduras es un problema complejo, y como tal no admite explicaciones ni soluciones simples. Las posturas dogmáticas no tienen cabida en este debate. El nuevo gobierno, acorralado por la presión internacional, la tiene cuesta arriba y nace marcado de la ilegitimidad que acarrea el arrebatón militar. Zelaya, a su vez, se muestra vulnerable y desprovisto de apoyo político dentro de sus fronteras. ¿Puede gobernar quien cuenta sólo con el apoyo de agitadores callejeros organizados, con el Congreso, los partidos políticos, los militares y los tribunales en contra? De aquí a noviembre -al menos- Honduras promete ser punto focal de los debates políticos latinoamericanos y mundiales. La situación cambia día a día y en estas líneas se ha querido brindar una primera aproximación a lo que aparenta ser el escenario hondureño. La democracia está a prueba, en muchísimos sentidos distintos, en Honduras. La manera en que se desenvuelvan los hechos será determinante para el resto de la región.

Notas sueltas.

Resulta que ahora a Chávez le molestan los gorilas militares y los golpes de estado...
La credibilidad de Insulza a la cabeza de la OEA se ve comprometida, a mi parecer, por su condición de virtual candidato presidencial socialista chileno...
La OEA exige respeto a los gobiernos elegidos democráticamente y promete sólo reconocer a éstos.... ¿Es esta la misma OEA que acaba de abrir las puertas al retorno de Cuba al organismo? ¿Cuáles fueron las elecciones limpias, libres, universales y secretas que eligieron a Fidel o a Raúl Castro?
La democracia exige mucho más que elecciones. Los venezolanos somos de eso testigos de excepción. Es menester que los organismos internacionales que velan por la democracia vayan más allá del requisito electoral y se adentren a ver el gobierno democrático a la hora de emitir sus calificaciones sobre gobernantes y sistemas.

martes, noviembre 06, 2007

No funciona la abstención


El 2 de Diciembre hay elecciones para decidir -vía Referéndum- si se aprueba o se rechaza la propuesta de reforma constitucional de Chávez. Desde ya existe una división fundamental entre quienes rechazan la propuesta: Participar o abstenerse. A continuación quiero presentar mis pareceres sobre este asunto, que me han llevado a la conclusión de que NO FUNCIONA LA ABSTENCIÓN y de que hay que votar para derrotar la pretensión autoritaria del neomilitarismo y sus acólitos.

La entiendo, mas no la comparto

En primer lugar, quiero comenzar destacando que no pretendo atacar a quienes se han abstenido en pasados procesos electorales ni a quienes ponderan hacerlo en el venidero. Al contrario, cabe aclarar que entiendo las motivaciones que han llevado a gran parte de la población a asumir la abstención como un recurso de resistencia. Perfectamente comprensibles son la impotencia, la rabia y el descontento ante un CNE dudoso y descaradamente ventajista hacia el sector gubernamental. Que Jorge Rodríguez sea hoy Vicepresidente de la República es de un cinismo atroz, y ha servido de eficaz combustible a las propuestas abstencionistas.

No obstante, el comprender esto no es suficiente para avalarlo. El problema está en que, si bien estas motivaciones satisfacen psicológicamente a los individuos que enarbolan la bandera de la no-participación, la realidad es que no se traduce en nada más que eso: un consuelo terapéutico individual, una especie de lavada de manos con la cual decir "yo no tuve nada que ver con eso, yo soy una persona digna y decente...a mí no me van a engañar".

Los "triunfos" de la abstención

Los promotores de la abstención -ya no el ciudadano común y corriente, sino quienes desde tribunas políticas, mediáticas, etc., propulsan esta idea- siempre la han vendido como un TRIUNFO ante el gobierno. Pero ¿cuáles son los triunfos de la abstención?. Se nos dijo que si no votábamos en las elecciones regionales, los gobernadores y alcaldes electos serían ILEGÍTIMOS. Así perdieron Mendoza en Miranda, Salas en Carabobo y cantidad de otros candidatos de "este" lado, con la promesa de que la "ilegitimidad" de los electos en minoría exigua impediría la gobernabilidad y forzaría a nuevas situaciones alentadoras. Eso no sucedió. Luego, en las elecciones de concejales y juntas parroquiales se satanizó a quienes abogaban por participar en sus comunidades y se dijo de ellos que sólo perseguían un carguito. Ahora esos mismos inquisidores deben lidiar con Concejos y Juntas plenamente rojos-rojitos para los más sencillos trámites cotidianos. Después vino la elección para la Asamblea Nacional, y se volvió con el cuento de la ilegitimidad. Pues la Asamblea "ILEGÍTIMA" ha aprobado hoy una nueva constitución en la cara de quienes juraron que la paradójica acción de la inacción traería frutos políticos.

Queda claro, pues, que no ha habido victoria alguna proveniente de la abstención. Se le entregó el país al chavismo en bandeja de plata en una acción en la cual la malcriadez le ganó a la política. Lamentablemente para Venezuela, en política no se puede decir "me llevo mi pelota y no juego más". Si uno no juega, hay millones en la banca que sí juegan por uno, aunque sean todos del mismo equipo.

Los peligros de la abstención
No se ha entendido suficientemente lo que puede significar la abstención para la cultura política venezolana. Las primeras décadas de la era democrática en Venezuela se destacaron por los altos niveles de participación y la pírrica abstención electoral, incluso en tiempos en que los grupos guerrilleros armados amenazaban con violencia las jornadas electorales. El valor allí era votar, participar, ser tomado en cuenta, algo que no había ocurrido jamás en tierra venezolana hasta la caída de las dictaduras militares, ya bastante maduro el Siglo XX. Los cerebros de la abstención pretenden convertirla en un VALOR político. No votar es ser digno. Votar es ser colaboracionista. El de la abstención es un discurso más de división y segregación (¿suena familiar?). Aparte, el discurso se cae. Quienes piden a gritos abstenerse reclaman con igual fuerza la participación en cuanta elección hay de Asamblea de Ciudadanos, Centros de Estudiantes, Junta de Vecinos, elecciones de condominio, Colegio de Abogados, Colegio de Ingenieros, etc., disgustándose ante la "apatía" ciudadana y el "desinterés" de la gente en sus cuestiones. Siembra vientos y recogerás tempestades.

Para citar una consecuencia directa de la abstención, vale recordar las pasadas elecciones presidenciales. La tarea del equipo del candidato Rosales fue titánica, pero en cuatro meses de campaña le fue imposible frenar un llamado de tres años a la abstención. Los resultados son conocidos, pero vale recordarlos: Chávez 62,84%, Rosales 36,9%, con una abstención de 25,3%. Los promotores de la abstención se regodean en su "triunfo" aseverando que la suma de la abstención y los votos por Rosales manifiestan el rechazo al gobierno de Chávez. Es una media verdad. Ciertamente manifiestan rechazo al gobierno, pero sólo quienes votaron lo manifestaron plenamente. Seguro que la mayoría de ese 25% que no votó lo hizo de manera militante, junto al porcentaje de siempre que prefiere quedarse durmiendo o irse a la playa porque sencillamente eso no le interesa o "no es con él". Sin embargo, ¿es cierto que ese 25% sea plenamente de oposición? Puede que lo sea en gran medida, pero no lo sabremos con certeza.

En elecciones pasadas también vimos quienes se abstuvieron porque se sentían sin chance de ganar. No es el caso de esta elección, pero ¡Dios se apiade de un país donde la gente crea en la democracia sólo cuando se sienta ganadora! Todo esto germina con la abstención.

Las mentiras de la abstención

Aquí seré breve y preciso. Es mentira que la abstención deslegitime a nadie. Esa es la realidad. En Venezuela no gana el que saca "x" cantidad de votos, gana el que saca UN voto más que su competidor. Es decir que si el proyecto de reforma saca UN voto y la oposición en pleno se abstiene, sacando CERO votos, de igual manera ganaría la opción del sí.

Es igualmente mentira que el que vota está "colaborando con el régimen" o "prestándose al juego". ¡Por favor! Quienes creemos en el voto no somos fiadores del CNE, pero creemos firmemente en que la opción debe ir más allá de echarse en el sofá a ver Globovisión o a emprender una fulana marcha sin retorno que se asemeja más a una marcha sin sentido.

Entre las peores mentiras está la que dice que la abstención no ha funcionado porque no se ha llevado a cabo de manera masiva, porque no se ha hecho bien. Esta me suena demasiado a aquello de los comunistas ("el comunismo no ha funcionado porque no se ha hecho bien"; "nunca ha habido comunismo, lo de la URSS y Cuba no es comunismo real"....). Valga una analogía culinaria: si usted está intentando cocinar un pollo y el pollo se le quema una y otra vez, ¿la solución es subirle la candela la próxima vez?. Por ahí hay una frase que dice algo así como: "si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo".

Otro de los grandes embustes peligrosos es que "es preferible el voto manual" (de nuevo, esto no quiere decir que quienes votamos tengamos acciones en Smartmatic o que Tibisay sea familia nuestra). Con el voto electrónico son posibles las auditorías previas y posteriores. Las partes pueden estar pendientes -en vivo y en directo- de cuidar sus votos y de cualquier irregularidad. Con el voto manual los votos son contados por personas, por lo cual se necesita un recurso humano inmenso para todas y cada una de las mesas electorales en el país. Funciona perfecto en La Trinidad o en Santa Rosa de Lima, incluso en Barquisimeto o en Valencia donde hay voluntarios de sobra. Pero ¿qué pasa en El Sombrero o en alguna población del sur de Apure? Ahí se quedaría contando los votos una mesa de integrantes totalmente rojos-rojitos. El voto manual es el clásico caso de "cuidado con lo que deseas porque puede volverse realidad".

Hay algunas más, pero estas me han parecido las más trilladas.

El llamado y el reto
La elección que se acerca no es una elección cualquiera. Aquí no se trata de elegir entre fulano y mengano. Se trata de escoger el tipo de país donde queremos vivir. Se trata de nuestra libertad, de nuestros derechos, de nuestro futuro como nación y como sociedad. En esta oportunidad no hay mezquindades politiqueras ni intereses individuales. No hay Borges vs. Leopoldo, no hay Teodoro vs. Oswaldo. No se trata de votar blanco o amarillo. Lo que hay es un profundo rechazo a una propuesta asquerosa que pretende hacer de las personas peones de un Estado autoritario y a la discreción de un "hombre fuerte", y por lo tanto hay también una inmensa oportunidad para gritar al unísono "NO A LA REFORMA".

Entonces el llamado es al realismo político. No se trata de lo que debería ser, sino de lo que es. Como dirían los Amigos Invisibles, "esto es lo que hay". El país no se va a parar mientras se generan condiciones más justas o favorables. Nadie dijo que era fácil. El triunfo depende de NOSOTROS. Nadie nos lo va a regalar, ciertamente no Chávez.

Invito a quienes no quieren votar a que lo hagan, así sea con un "pañuelo en la nariz". Ya prominentes figuras que apoyaron el abstencionismo en procesos pasados han admitido el error y están hoy en franca campaña por el voto y el NO. Entre ellos están el Alcalde de Chacao, Leopoldo López, Gerardo Blyde, y muchos otros. Y no, aunque les duela a los extremistas no es porque Leopoldo se casó con la hija de Chávez ni porque Blyde sea vecino de Barreto. Es porque reconocieron que la única manera de frenar la reforma y de luchar democráticamente es a través del voto. Incluso figuras del chavismo como el General Baduel y el partido PODEMOS han llamado abiertamente a votar NO. Éstos también reconocieron la importancia de esta elección y el peligro de la propuesta presidencial (a pesar de que los reyes de la paranoia puedan afirmar que todo se trata de un arreglo del G2 cubano y la extinta KGB para preparar la trampa).

El reto es materializar el descontento, traducirlo en victoria. La gente dice NO a esta reforma todos los días en la calle. Si lo dice el 2 de diciembre en las urnas, habremos triunfado de verdad, moral y políticamente. Es la hora de la gente, nos toca a nosotros decidir. No renunciemos a ese derecho, y a los que alegan que no se van a dejar fregar por el gobierno o el CNE les digo ¡háganles más difícil el trabajo entonces! La inacción es mala consejera, como lo son también las aventuras sin sentido como la fulana marcha sin retorno. Sólo votando podremos cambiar las cosas, el resto es autoayuda y fantasía. No funciona la abstención.

miércoles, septiembre 19, 2007

Polos Opuestos

En marzo de 1998, en debate televisado, se presentaron al país dos visiones distintas. Una, representada por Hugo Chávez. La otra, por mi padre, Claudio Fermín. Hoy, casi diez años después, la vigencia de aquel encuentro sigue intacta. Militarismo vs. Civilismo; estatismo vs. economía de los particulares; comunismo vs. socialdemocracia; centralismo vs. descentralización; exclusión vs. inclusión; confrontación vs. conciliación; atraso vs. modernidad. Hace más de nueve años los venezolanos se inclinaron por la opción de Hugo Chávez. Hoy, Hugo Chávez sigue siendo el Presidente de la República... este programa -presentado en seis videos a continuación- es propicio para revisar algunos temas a fondo, y para intentar brindar respuesta a algunas interrogantes.... entre ellas: ¿Engañó Chávez a alguien? ¿Ha resuelto Chávez los problemas de Venezuela? ¿Fue Chávez la mejor opción para el país?.... Mi opinión es que la respuesta es negativa para cada una de estas tres preguntas. A la vez, siento que la de mi padre fue una posición valiente y responsable, en un momento en que la gente se dejaba seducir por el griterío populista del militarismo retornante. Una posición histórica... observen ustedes y saquen sus propias conclusiones...











jueves, septiembre 13, 2007

Misión Asesino


El Presidente de la República inauguró hoy la Misión Ché Guevara. Esta misión sustituirá a la Misión Vuelvan Caras y su objetivo es la formación del hombre nuevo socialista.

Cuando se destiñen las franelas con su veintiúnica imagen y se diluye la fascinación hollywoodense en torno a su figura, el Ché Guevara queda al descubierto como lo que fue: un asesino sin escrúpulos. El resto son cuentos de caminos; el resto es el cuentico de la aventura en moto y de los supuestos ideales liberadores del médico argentino que estuvo al servicio de la opresión comunista.

Es una vergüenza que el supuesto "hombre nuevo socialista" que busca el gobierno nacional tenga como modelo al matón de Rosario. Ernesto Guevara fue responsable de cientos de asesinatos (mujeres y niños incluidos), estableció campos de "reeducación" (palabra bonita para decir campos de concentración), fue guardián del autoritarismo y fue -también- un pésimo burócrata e ineficiente funcionario al momento de desempeñar esas tareas.

De pronto el "hombre nuevo" basado en el carnicero de La Cabaña se asemeja más al triste estalinista del siglo pasado.

viernes, agosto 17, 2007

A juro ni a la esquina...


Si algo aprendí estudiando sociología es que las cosas impuestas -en especial las políticas impuestas- jamás funcionan. Esto, obviamente, no es un llamado a la conformidad, tampoco un consuelo terapéutico frente a las reformas que se pretenden hacer a la Constitución Nacional. Pero sí es un llamado de atención sobre algo que puede resultar a la vez reconfortante y alarmante: una Venezuela socialista jamás podrá consolidarse si se basa en la imposición y la voluntad de un "jefe". Para que Caracas sea "cuna de Bolívar, reina del Guaraira Repano" hace falta mucho más que un artículo constitucional. La identidad no es cuestión de leyes. El del nombre de la ciudad capital es tan sólo uno de muchísimos casos que pueden tomarse como ejemplo de las bastas pretensiones de la reforma chavista.

Más arriba dije que todo esto puede ser a la vez reconfortante y alarmante. Es reconfortante porque si el militarismo emprende la construcción de su socialismo bolivariano petrolero y nosequemás bajo la premisa de la imposición, será una tarea condenada al fracaso. Es alarmante, porque Venezuela se dirige -de aprobarse los cambios propuestos- hacia un calle ciega que sólo dejará frustraciones, rabias, millones de bolívares desperdiciados y millones de esperanzas traicionadas.

El daño que le hace el autoritarismo militar a Venezuela es de proporciones descomunales. La tarea de quienes creemos en la democracia es simple, mucho más simple que en oportunidades anteriores: decirle NO a esta apología de la barbarie.

jueves, agosto 16, 2007


Me permito publicar el editorial del diario Tal Cual del día de hoy. De más está decir que esta es la postura que considero correcta frente a lo que se nos intenta imponer a través de la fulana Reforma...

NO
Teodoro Petkoff

¿Por qué no se deja de “tecnicismos legislativos” y propone de una vez un artículo de una sola línea: “Hugo Chávez será presidente hasta que le dé la gana” ? Tal como en TalCual estábamos seguros (y por eso no le dedicamos ni un editorial a la payasería de la llamada Comisión Presidencial), toda la reforma constitucional no es sino un “estúpido pote de humo” (Jorge Rodríguez dixit) para adornar lo único que le interesa a Yo-El-Supremo: establecer constitucionalmente la reelección “indefinida”, “continúa”, “periódica” o como quieran denominar lo que no es sino su aspiración a la presidencia vitalicia.

Más charlatán que nunca, prepotente, sobrancero y derrochando océanos de cinismo, Hugo Chávez, además, se dedicó a darle un barniz constitucional a las violaciones de la constitución del 99; esas que viene llevando cabo casi desde que “la mejor constitución del mundo” fue aprobada. La autonomía del Banco Central –muerta desde hace años–; el manejo de las reservas internacionales por el presidente –hace rato en sus manos–, son, por ejemplo, otras de las joyas de la corona que pretende colocar sobre su testa. Por el mismo camino va la “constitucionalización” del que ya en la práctica es el quinto componente de la FAN, la Reserva. Hay una carnada para pendejos que es la jornada de seis horas, cuyos pormenores se remiten a la ley y la “nueva geometría del poder” no es sino un formidable galimatías, en cuya explicación Chacumbele se enredó más de una vez, para sólo dejar en claro lo que desde siempre lo estuvo: acabar con los últimos vestigios de descentralización, colocando a gobernadores y alcaldes en el puño del presidente, tal como hoy están los otros poderes. Todo lo demás fue el gamelotal de costumbre, precedido por esa quintaesencia de la cursilería que fue la mamarrachada “bolivariana” inicial, que debe haberle provocado un arrecherón del carajo al Padre de la Patria al verse reducido a la condición de telonero de Chacumbele.

Éste es un golpe de estado constitucional y hay que decirle NO. Más nada.

© 2007. Editorial la Mosca Analfabeta C.A. Todos Los Derechos Reservados

domingo, agosto 05, 2007

Porque les da la gana



Dos caricaturas en la misma tónica. El gobierno bolivariano en acción.

viernes, agosto 03, 2007

Algunas preguntas al aire...


¿Por qué no se observa gente arriesgando su vida en balsa para llegar al mar de la felicidad de Cuba?

¿Por qué jamás se supo de gente desesperada por cruzar el Muro de Berlín hacia la Alemania comunista?

¿Por qué los cubanos que abandonan su país en búsqueda de un futuro mejor no son considerados emigrantes, sino "desertores"?

En esa línea, ¿por qué los cubanos no pueden ir y venir como plazcan de su país?

¿Por qué el castro-comunismo cubano acusa de todos sus males al embargo impuesto por EEUU, si pregonan tan fuertemente una economía distanciada del modelo capitalista? ¿Le hace falta el capitalismo al socialismo para sostenerse acaso?

¿Por qué los comunistas consideran al ser humano como un perfecto idiota vulnerable a la "penetración perversa enemiga" sin saberlo, lo que les lleva a prohibir todo lo que hagan caber dentro de esa categoría -desde música hasta libros-?

¿Por qué ser "anti-Bush" significa, incluso para algunas mentes "liberales", apoyar cualquier tipo de autoritarismo represivo y retrasado? Y si a ver vamos,si son tan anti-Bush y esa es la actitud ¿Por qué no se atreven a apoyar a Bin Laden, tal y como apoyan a Castro y a Chávez? ¿Será que Bin Laden no financia películas?...

¿Por qué los comunistas crean reglas que se aplican a todos....menos a ellos?

y finalmente... ¿Por qué la derecha jura que por criticar al comunismo se les está apoyando a ellos?